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7. CONDICIONAMIENTOS EDUCATIVOS

La familia, como célula básica que imparte la educación y los valores que se quieren conseguir,  es un factor determinante de la personalidad.

LA ESTRUCTURA FAMILIAR

La familia canaria se ha caracterizado por un fuerte influjo del papel materno. La madre canaria tiene una significación especial por su desbordante maternidad. La figura del padre resulta generalmente más gris, en comparación con la madre. El padre suele ser pacífico, tranquilo, socarrón. La madre, perspicaz, intuitiva, activa, llena de energía.

El «mi niño», expresión tan conocida que se suele emplear en tono cariñoso hasta con los hombres adultos, es un testimonio de esa influencia materna.

Consecuencias de la relación maternal

Mujer canaria. El papel maternal es muy acentuado en la vida del canario. P.H.  

Son varias las consecuencias de esa estrecha relación «madre‑hijo». Una primera sería la dulzura y suavidad con que se recubre el carácter canario. Otra, el aire ingenuo, confiado, de «niño grande», a pesar de la actitud suspicaz que ya hemos comenta­do. Otra, el estado de fijación infantil en ciertos aspectos, por ejemplo, en la complacencia en las bromas o «choteo», que tiene aire de juego verbal. Ante los temas serios que suponen cierto enfrentamiento con la realidad, se busca fácilmente salidas de humor para escapar de ese enfrentamiento. Como se puede ver esto tiene su aspecto positivo y su aspecto negativo. Otra consecuencia es que se pierde iniciativa, riesgo, atrevimiento, debido a esa relación afectiva excesivamente absorbente que anula, en cierta medida, la libertad y crea actitudes cautelosas y conservadoras.

Hermanos

En la relación con los hermanos, el sistema educativo tradicional ha fomentado mucho las comparaciones; por ejemplo, se suele decir, en plan de broma, que se quiere más a un hermano que a otro, etc. Antes se solía ver cómo las personas mayores incitaban en la calle a los chicos a pelear, hostigándoles durante la pelea. De lo que conocemos del pueblo guanche, concretamente en La Gomera, aparecían costumbres similares a ésta. El que se dé este fenómeno puede suponer dos cosas: Una, el que las personas mayores tienen una agresividad reprimida que la proyectan a través de los más pequeños, otra, que este tipo de técnica funcionalmente podría servir en la sociedad para endurecer y preparar a los individuos en las dificultades futuras. Esta última interpretación puede estar relacionada con la educación excesivamente maternal que el niño recibe, pues el hostigarle en la lucha sirve de complemento agresivo y defensivo.

De todas maneras es interesante subrayar en la relación entre los hermanos, el carácter cariñoso, familiar y humorístico que se da, pero al mismo tiempo, las distintas relaciones irónicas, sádicas, pequeñas peleas, etc., que también ocurren. Esta situación de fraternidad cariñosa y al tiempo conflictiva es la que domina en la relación social en general.

LAS TECNICAS EDUCATIVAS

Hay un rasgo distintivo: Es la excesiva efusividad afectiva. Tanto los padres como los vecinos de la comunidad se vuelcan desmesuradamente sobre el niño. Se le besa, se le abraza, se le estrecha, se está pendiente de él continuamente. Así se va desarrollando una personalidad dulce y cariñosa, pero también individualista y con ciertos mecanismos patológicos que ya comentaremos. Pero esto mismo ocurre con las descargas agresivas, pues lo mismo se le da un cariño excesivo, como se le grita, se le castiga descontroladamente, conduciéndose los padres por sus propios impulsos.

Esta manera de educar crea personas apasionadas pero al mismo tiempo inseguras y muchas veces desequilibradas. las actitudes proteccionista, permisiva y perfeccionista se entremez­clan. La falta de control emotivo de los padres al educar va a crear personalidades cariñosas pero con cierta agresividad solapada y cierto individualismo.

La normativa

Como técnicas usadas en la inculcación de las normas, aparte de las generales de indicaciones y castigos, está como muy típica la que podríamos llamar «simulaciones afectivas», encargada de crear culpa. La culpabilidad tiene una doble dimensión inconsciente: disgustarse por el posible sufrimiento que se le inflige a un ser querido, o el temor a ser castigado o abandonado por él a causa del mal realizado. Lo primero es lo que crea la técnica en que la madre canaria hace la «pantomima» de que está llorando para crear sentimientos de culpabilidad en el niño cuando éste se enfada. Otra técnica típica canaria es cuando la madre pasa del «tu» al «usted» para dar sensación al niño de distanciamiento o abandono afectivo por no estar comportándose como debería. Es curioso ver hablar de «usted» aún entre la gente adulta cuando se simula enfadarse o decir algo con mucha seriedad. Otra manera más directa es la de decir al niño que no se le quiere o que se quiere a otro más que a él. La técnica de la pimienta sería de las que crean temor. Al niño se le amenaza con ponerle una pimienta picante en la boca si dice palabrotas. Esta técnica aún se conserva en algunos pueblos. En relación con esto hay que subrayar el hecho de que en boca de canarios difícilmente se oye una blasfemia, a pesar de ser tan corriente en la Península. Y si alguna vez se oye, es alguien que quiere imitar el modo peninsular.

VALORES SOCIALES Y MECANISMOS DE AJUSTE

El sistema educativo trata de inculcar inconsciente y conscientemente una serie de valores, tal como el que acabamos de indicar, referido a la pureza del lenguaje. La introyección de esos valores superiores suponen una cierta presión sobre los instintos por lo que las personas van elaborando una serie de mecanismos de ajuste a la realidad que dan salida o escape a la tensión creada.

Puritanismo

Independientemente de la purga de palabrotas y blasfemias en el lenguaje, nos encontramos con otras presiones sociales puritanas, vigentes hasta muy poco en algunos pueblos.

A título de ejemplo podemos señalar la costumbre de bañarse en el mar hombres y mujeres en sitios diferentes. Otra, la prohibición de que los novios fueran cogidos del brazo o de la mano. Y así otros que indican esa rigidez puritana, aunque nos sorprende al mismo tiempo muchos desenfrenos sexuales ocultos en épocas pasadas como por ejemplo, el elevado número de hijos naturales (cuyos padres generalmente pertenecían a la clase superior). Si con el puritanismo, se intentaba moderar el desenfreno, la verdad es que lo aumentaba. Hay que señalar, sin embargo, que el puritanismo procedía e incidía más directamente en la clase alta, cuyas mujeres se libraban de las tentaciones sexuales gracias a considerar estos asuntos como bajos y propios de la clase inferior.

Maternidad. Aguiar, 1946. El hombre canario, tradicionalmente, ha quedado en un segundo plano en la educación de los hijos.

Sencillez

Se ha tratado de desdeñar las expresiones vanidosas y se ha inculcado la sencillez. Se puede decir que el canario tiene muchas expresiones acentuadas, muchos adjetivos aumentativos y diminutivos, por la carga afectiva que pone, pero no falsifica, ni inventa, ni fanfarronea. En cambio, se sorprendía cuando alguien, venido de fuera, llegaba con la «historia» de un cortijo que no existía o con artimañas de títulos y otras componendas.

Cariño

En distintas regiones de la Península, hemos oído, al elogiar a una persona, como calificativo más frecuente «inteligente», en otras, «valiente», en otras «trabajador», etc. Pero en ningún sitio, como en Canarias, hemos notado que se valore tanto el cariño. «Es una persona muy cariñosa», se dice a menudo.

Es el cariño que desde pequeño recibe el niño y que visiblemente en el pueblo se aprecia entre todos los vecinos. La familiaridad es muy grande. Tan grande, que muchas veces no se respeta la independencia personal.

«Chico» es lo diminutivo de grande, «chiquito» es aún más diminutivo, pero en Canarias se dice «chiquitito». Esto es un ejemplo de carácter afectivo que deja mella en el lenguaje.

Cariño mucho, y colaboración entre la gente del campo también mucha; sin embargo, insistimos en el individualismo y en la falta de conciencia de pueblo con la que se tropieza otras veces. Se dice que el individualismo y la envidia es el pecado más español.

Hay tres mecanismos psicopatológicos frecuentes en Canarias, muy relacionados con la efusividad  afectiva y el proteccionismo. Son las somatizaciones, reacciones hipocondriacas y reiteraciones.

Somatización

El organismos expresa a través de dolores, molestias y enfermedades corporales la tensión psíquica vivida ante las dificultades. Este mecanismo de defensa o de ajuste a las realidad está condicionado por el trato exageradamente efusivo, con caricias corporales, que ha recibido el niño. Con este procedimiento, en cambio, se evitan los autismos (mecanismos por el que las personas cierran sus vías de comunicación con el entorno).

La somatización (dolores de cabeza, estómago, aerofagia, mareos, náuseas, etc.), que suele ser típico en la vida de las actuales ciudades, por la tensión y por la centralización que reci­be el niño, ha sido frecuente en los pue­blos de las Islas. Especialmente en las zonas ricas.

Hipocondriasis

Es la preocupación exagerada por el daño  físico,  la  enfermedad y la muerte. ¡Cómo entiende de medicina hasta la gente más sencilla! Por cierto, que los canarios suelen ser muy buenos médicos. Las reacciones hipocondriacas y aprensivas son consecuentes de una educación proteccionista y llena de advertencias de peligro, que suele ser típica del hijo único o sobre todo del que de pequeño ha estado enfermo, pero que es un rasgo generalizado en Canarias.

Reiteraciones y salidas a destiempo

Repetir lo mismo, dar vueltas al mismo tema, ponerse majadero con una «matraquilla», «temoso» que sigue con lo suyo, «tinete»que machaca y machaca, son reiteraciones propias del niño y del viejo, que supone agarrarse a una cuestión sin soltarse por falta de seguridad y de adaptación.

Es un defecto que se ve frecuentemente en gente de las islas. El mismo folklore musical tiene esta misma insistencia.

Al mismo tiempo se suele dar un hecho contrario, pero en el fondo es el mismo, que consiste en que una persona en una conversación dice lo primero que se le ocurre, siguiendo su propio pensamiento o «película interior», sin tener en cuenta lo que los demás están diciendo. Son salidas impropias, a destiempo, siguiendo el propio impulso.

Tanto este hecho como el de las reiteraciones indica una falta de control mental, una falta de adaptación a la realidad, una falta de madurez que frena el egocentrismo, el individualismo infantil que subyace en estos hechos.

Habría que pensar que estos mecanismos anormales son fruto, en gran parte, de un trato educativo insistente, de un sentimiento de inferioridad y de una educación que no ha logrado suficientemente que se tenga en cuenta a los demás.

Todos los pueblos tienen ciertas propensiones anómalas, dentro de la normalidad, y éstas, junto con las somatizaciones y aprensiones, son las que más destacan en las islas.

Humor

El canario es serio y hasta en muchos casos melancólico, pero el procedimiento corriente en la relación social está montado sobre el humor. El humor canario es una especie de bálsamo contra los dogmas, las trascendencias, la rigidez, los fanatismos, etc. Supone una actitud escéptica muchas veces, pero sobre todo un sistema de flexibilidad. El humor está basado, especialmente, en las bromas cariñosas de unos sobre otros, creando ese aire de familiaridad, que en el lenguaje popular se denomina «choteo» o acción de «bacilar». Que si por un lado es positivo por la relación familiar que se crea, por otro, se llega a la burla y a la falta de respeto interpersonal.

Tipos rígidos, inflexibles, acartonados, excesivamente aprensivos no se dan en Canarias, y cuando alguno aparece así, suele ser el «hazmerreír» de los demás.

Una de las cualidades más extraordinarias de «los isleños» es precisamente esa mezcla de seriedad y humor.

Tolerancia y Pacifismo

Entre los rasgos más característicos de la personalidad canaria está la sencillez, cariño, humor, flexibilidad, tolerancia... P.F.

¡Qué paciencia y aguante tiene el hombre canario! No se sulfura fácilmente, ni muestra acidez de carácter. Ante las dificultades suele decir con resignación: «Deja ver». En castellano, como mucho, se suele decir «vamos a ver». «Deja» supone más pasividad que «vamos».

El humor suele ser en los momentos difíciles y tensos la válvula de escape de la tensión. Así, altercados, insultos y discusiones callejeras no se suelen observar en nuestros pueblos.

«A eso no se le da importancia», «aguanta genio», «no hagas caso», «¿qué sacas con eso?», etc., son expre­siones que se repiten a menudo.

Todo esto hace que el canario sea una persona tranquila, pacífica y tolerante.

Como socialmente existen aprendizajes que cortan la expresión de la agresividad (como el caso de la madre o adulto cualquiera que simula llorar cuando el niño se enfada), ésta es sustituida por el humor, pero el humor, en muchos casos, por esta razón, se vuelve irónico y algunas ocasiones llega a ser sádico a causa del desahogo de esa agresividad reprimida.

  7/8